Libertad 815. - Tel.: 4816-4224.

poster TADEYS

(Sala "Luisa Vehil")

TADEYS

de Osvaldo Lamborghini

Elenco: Diego Capusotto, Canela Escala Usategui, Javier Lorenzo, Iván Moschner, Felipe Saade, Florencia Sgandurra, Bianca Vilouta Rando y Analía Couceyro.

Versión y dir.: Albertina Carri y Analía Couceyro

“Es un cuento mi cuerpo”, le dice el boyerito a su amante, poco antes de suicidarse, en la primera parte de Tadeys, la novela de Osvaldo Lamborghini. Escrita entre septiembre y diciembre de 1983 en Barcelona, el manuscrito organizado en tres carpetas numeradas no se reveló hasta después de su muerte. Fabula político-sexual, novela total, farsa lujuriosa y brutal, son algunos de los apelativos que se han usado para dar cuenta de este cuerpo textual inacabado que, en palabras de Graciela Montaldo, “se trata de la obra de un clásico de la modernidad, no de un escritor de ruptura o experimental sino de alguien que escribe literatura cuando la literatura llegó al pico de su crisis”.

En la versión de Albertina Carri y Analía Couceyro, Tadeys continúa siendo una prosa plena de sensual y corrosiva acrobacia, además de una obra de teatro, una película, una ópera buffa, y el desafío de acercarse a un material y a un autor de extremo personalismo. El cuadro siniestro es protagonizado aquí por un científico y un policía desquiciados: el Doctor “la araña” Ky, interpretado por Diego Capusotto, y el Comandante “la hiena” Jones, en el cuerpo de Javier Lorenzo. El relato se centra en la operatoria de un buque de amujeramiento para adolescentes violentos. La forma de volver dóciles a estos cuerpos insurrectos es feminizarlos. Pero, ¿qué es una mujer?

Tadeys también es el nombre de los excluidos, manadas de animales sometidos que son el alimento y el motor de la economía del reino. Quizás adelantado a su tiempo, Lamborghini plantea que el adoctrinamiento conlleva el lugar de sometimiento de lo femenino. Pero, “El Estado, ¿era hombre o mujer? Por aquella época, la respuesta sin ambigüedad, era «es hambre para todos»”.

Sábado y domingo: 18 hs. (Loc.: $ 280)

poster EDIPO REY

(Sala "María Guerrero")

EDIPO REY

de Sófocles

Traducción y versión originales de Alberto Ure y Elisa Carnelli

Adaptación: Cristina Banegas y Esteban Bieda

Elenco: Raquel Ameri, Guillermo Angelelli, Liza Casullo, Carlos Defeo, Alberto Fernández de Rosa, Hernán Franco, Elvira Onetto, David Palo, Horacio Roca, Pablo Seijo, Lourdes Solé Dolphyn, Daniel Spinelli y Sol Titiunik.

Dir.: Cristina Banegas

Alberto Ure creía que en los gestos y las palabras que pronunciamos persisten todos los gestos y las palabras que vimos y escuchamos: los de nuestros padres, nuestros abuelos mirados por éstos, el teatro que vimos. “El factor Ure” (como diría María Moreno) caldeó, desde los últimos años 60, parte de la sensibilidad de nuestro teatro nacional, sobre todo sus rincones más vociferantes, agitadores, radicales.

Entre sus lecturas del teatro griego, dos obras de Sófocles subyugaban a Ure: Las traquinias y Edipo Rey. De la segunda, dejó una traducción y versión escrita con Elisa Carnelli. En un delicado e intenso ejercicio de diálogo y ventriloquia, Cristina Banegas y Esteban Bieda revisaron la traducción original: quitaron, dejaron, reescribieron e incorporaron fragmentos de otras tragedias, como el célebre verso 393 de Edipo en Colono: “cuando ya no existo, recién ahora soy un hombre”.

La dramaturgia, adaptación y versión de este Edipo (escrito, podríamos decir, a diez manos) plantea que, en un presente signado por la valoración hiperbólica de las libertades individuales, Edipo rey representa una vuelta a los fundamentos de ese ser-en-el-mundo que somos. Aun cuando son pocas –o, incluso, ninguna– las decisiones que tomamos voluntariamente en contra de nuestro propio bienestar, la limitada capacidad de comprender el todo del que formamos parte, hacen que en muchas ocasiones seamos los colaboradores principales de nuestra ruina. El imperativo que manda “vivir bien” a toda costa y en todo momento termina siendo el motor de la desdicha. Edipo rey pone en escena las consecuencias de quien se empecina en desoír el mandato que le ordena sufrir, de quien se obstina por evitar el mal y, así, lo agiganta hasta extremos lindantes con lo humanamente soportable. Porque el primero que castiga a Edipo es Edipo mismo: al quitarse la vista, exilia su alma del mundo de los vivos, para luego exiliar su cuerpo, que ya nunca volverá a la Tebas que lo vio nacer y que tampoco lo verá morir.

Jueves a domingo: 20 hs. (Loc.: $ 280) Desde el 26 de Abril