ARGENTINO
Av. 51 entre 9 y 10 (La Plata). Tel.: (0221) 429-1732. Informes: 0800-6665151.

Dir. Musical: Alejo Pérez.
Dir. de escena: Marcelo Lombardero.
Intérpretes: Homero Pérez, Enrique Folger, Martín Muehle, Carlos Bengolea,
Héctor Guedes, Ricardo Seguel,
Hernán Iturralde, Emiliano Bulacios, Christian Peregrino, Adriana Mastrángelo,
Alejandra Malvino.
Argumento
Tres ninfas custodian el oro situado en el fondo del río Rin. El enano Alberich
(un nibelungo) lo roba y fabrica con él un anillo mágico.
El dios Wotan (Odín), ha ordenado a dos gigantes que levanten un castillo. Les
dará como premio a Freia, la Diosa de la Juventud, pero ésta se niega. Entonces
Wotan, de acuerdo con Loge (el semidios del Fuego), decide apoderarse del oro
acumulado por Alberich para ofrecérselo a los gigantes en lugar de Freia.
Mientras tanto Alberich ha adquirido un yelmo mágico que le permite hacerse
invisible o transformarse en diversos animales. Mediante una artimaña Wotan lo
apresa y se hace con el anillo. Alberich pone una maldición sobre todo aquél que
desee el anillo.
Los gigantes reclaman el anillo para liberar a Freia. Wotan se ve forzado a
entregárselo tras la intercesión de Erda, la Diosa de la Tierra. Uno de los
gigantes mata al otro y huye con el oro y el anillo. Finalmente Wotan y otros
dioses entran triunfalmente en la fortaleza mágica (Walhalla). En la última
escena las ninfas lamentan la pérdida del oro. Loge, quien no puede entrar a
Walhalla por ser sólo un semidios, se burla tanto de ellas como de los dioses y
anuncia su caída futura.
Cuadro I
El oro del Rin
empieza con un preludio
de 136 compases sin modulación basado en el acorde de mi bemol, que representa
los movimientos constantes y eternos del Rin (se ha discutido que Richard Wagner
generó esta melodía en estado de somnolencia). Esta melodía es seguramente una
de las más conocidas de la partitura. El poder de la música se eleva mientras el
telón asciende. Las tres doncellas del Rin (Rheintöchter): Woglinde, Wellgunde y
Flosshilde, juegan entre sí en el agua. Alberich, un enano nibelungo, aparece de
las profundidades de la tierra e intenta seducir a las doncellas. Ellas se
burlan del aspecto poco atractivo de Alberich y de su torpeza, lo cual causa la
ira del enano. Después de intentar atrapar a alguna de ellas sin éxito, nota un
cegador brillo dorado que emana del fondo del río. Pregunta a las doncellas qué
es lo que lo causa, y ellas responden que es el oro del Rin (Rheingold), el cual
deben de cuidar por órdenes de su padre. Confiadas, le explican que solamente
aquel que renuncie al amor podrá crear un anillo a partir del oro que permitiría
al portador dominar el mundo. Las ninfas creen que el lujurioso enano no es una
amenaza, pero Alberich, ante su fracaso en la lides del amor, renuncia para
siempre a él, se apodera del oro y escapa ante el desconsolado llanto de las
tres ondinas.
Cuadro II
Los gigantes se llevan a Freia. Wotan, rey de los dioses, duerme en la cima de
una montaña junto a Fricka, su esposa. Fricka se despierta y alcanza a ver un
magnífico castillo a sus espaldas, por lo que despierta a Wotan, quien le hace
saber que su nuevo hogar ha sido construido. Los gigantes completaron la obra y
a cambio Wotan les ofreció a Freia, la diosa del amor. Fricka se encuentra
consternada por su hermana, pero Wotan confía en que no tendrá que cumplir su
palabra.
Freia aparece y se muestra horrorizada mientras la siguen los gigantes Fasolt y
Fafner. Fasolt demanda que se le pague por el trabajo que realizó y declara que
el poder de Wotan se deriva de los tratados que ha inscrito sobre su lanza, y
entre éstos se encuentra el pacto que hizo con los gigantes. Donner, dios del
trueno, y Froh, dios de la primavera, aparecen para poder defender a su hermana
pero Wotan los detiene, ya que no puede detener a los gigantes a través de la
fuerza, puesto que esto le impediría cumplir su palabra.
Loge, semidios del fuego, aparece justo a tiempo, y Wotan confía en que la
astucia del dios le ayudará a encontrar una manera de no cumplir el acuerdo con
los gigantes. Sin embargo, Loge reconoce que no hay nada en el mundo que quiera
apartarse del amor y de la mujer. Salvo un único ser: el enano Alberich, que
renunciando al amor ha robado el oro del Rin y con él ha forjado un poderoso
anillo. Wotan, Fricka y los gigantes inmediatamente comienzan a idear una manera
de apoderarse del anillo; Loge sugiere una manera de robarle el artefacto al
enano. Fafner demanda que el anillo sea la forma de pago por el castillo de
Wotan, en lugar de Freia. Los gigantes se marchan pero se llevan a Freia como
rehén.
Las manzanas doradas de Freia habían permitido que los dioses se mantuviesen
jóvenes permanentemente, pero con su ausencia comienzan a envejecer y a
deteriorarse. La única forma de revertir esto es conseguir el anillo para poder
rescatar a Freia, razón por la cual Wotan y Loge descienden al mundo terrestre
en busca del anillo.
En este espacio hay un intermedio orquestal que narra el descenso de Loge y
Wotan hacia el Nibelheim. Uno de los detalles más importantes de este intermedio
es cuando la orquesta empieza a disminuir el volumen de la música para que se
puedan escuchar 18 yunques (recreados por la orquesta con distintos altos), lo
cual representa la labor de los enanos que se encuentran esclavizados por el
cruel Alberich.
Cuadro III
En el Nibelheim, Alberich ha esclavizado al resto de los enanos nibelungos. El
enano ha obligado a que su hermano Mime le forje un casco mágico, el Tarnhelm.
El Tarnhelm permite que Alberich se torne invisible y así pueda atormentar aún
más a sus súbditos.
Wotan y Loge llegan a su destino final y se encuentran a Mime, quien les cuenta
sobre el anillo y la miseria que viven los nibelungos bajo el dominio de
Alberich. Mientras tanto, Alberich obliga a que sus esclavos almacenen vastas
cantidades de oro. Cuando descubre a los dos visitantes, les llena de
imprecaciones y amenazas: lo mismo que él ha rechazado el amor, obligará a todo
lo que vive a renunciar a él; los dioses deberán guardarse de los ejércitos que
saldrán de las oscuras profundidades del reino Nibelungo. Wotan trata de
alcanzarle con su lanza, pero Loge le detiene, invitándole a usar, contra el
enano, la astucia y no la fuerza. Así, Loge alaba su poder y el del yelmo, y le
invita a demostrar de lo que es capaz pidiéndole que se convierta primero en
dragón y luego en sapo, al que fácilmente Wotan puede poner el pie encima y
sujetar. Así consiguen maniatarlo y arrastrarlo hasta la sima por la que
bajaron.
Cuadro IV
En la cima de la montaña, Wotan y Loge obligan a que Alberich entregue su
fortuna a cambio de su libertad. Los dioses le desatan la mano derecha, con la
cual utiliza el anillo para convocar a sus esclavos para que presenten el oro a
los dioses. Una vez entregado el oro, Alberich pide que se le devuelva el
Tarnhelm, pero Loge dice que es parte de la fortuna que requerirá su liberación.
Finalmente, Wotan le pide el anillo y aunque Alberich se niega a entregarlo,
Wotan se lo arrebata y se lo mete en el dedo. Este acto conlleva a que Alberich
ponga una maldición sobre el anillo: hasta que no le sea regresado, aquel que no
lo tenga lo deseará y aquel que lo posea sólo recibirá penas y muerte.
Fricka, Donner y Froh aparecen y son recibidos por Wotan y Loge, quienes
muestran el oro que se utilizará para rescatar a Freia. Fasolt y Fafner regresan
con Freia. Desde un inicio, los dos insisten que debe de haber suficiente oro
como para que Freia quede fuera de vista. Una vez se amontona todo el oro, Wotan
debe entregar el Tarnhelm para poder cumplir la demanda de Fasolt y Fafner.
Finalmente Fasolt muestra que hay un pequeño hueco entre todo el oro y que
solamente se podrá cubrir con el anillo. Wotan se niega a entregar el anillo,
por lo que los gigantes anuncian que se llevarán a Freia nuevamente.
En ese momento, el alma antigua de la tierra, la que todo lo sabe, emerge de las
profundidades. Es Erda, la madre de las tres nornas que tejen el hilo de todos
los destinos. La diosa prevé un ignominioso fin para los dioses y conmina a
Wotan a que devuelva el anillo. El dios quiere saber más, pero Erda ya se ha
hundido en las profundidades. Wotan, tras una breve meditación, arroja el anillo
sobre el tesoro. Los gigantes liberan a Freia y mientras se dividen el tesoro,
se inicia una disputa sobre cuál de los dos recibirá el anillo. Fafner asesina a
Fasolt a golpes y se retira con toda la fortuna. Un Wotan horrorizado se da
cuenta del terrible poder que tiene la maldición de Alberich.
Erda.Finalmente, los dioses se preparan para entrar en su nuevo hogar. Para
limpiar el cielo, Donner crea una tormenta y una vez terminada, Froh invoca un
arco iris que los dioses utilizan como puente para ingresar a su castillo. Wotan
los lleva al castillo, al cual nombra Valhalla. Fricka pregunta a Wotan sobre el
nombre y la respuesta es que su significado será revelado en un futuro.
Loge, quien medita sobre la hipocresía de los demás dioses, fantasea con
acabarlos algún día con su fuego, y no los sigue al Valhalla. En el río Rin las
doncellas lamentan la pérdida de su oro. El telón cae.